Para algunas personas con autismo, Trastorno del Espectro Autista (TEA), discapacidad intelectual o hipersensibilidad sensorial, realizarse una resonancia magnética puede convertirse en una experiencia difícil. El ruido repetitivo del equipo, la obligación de permanecer inmóvil y la sensación de aislamiento que producen las máquinas cerradas tradicionales pueden generar una sobrecarga sensorial importante.

No se trata simplemente de nerviosismo. Cada persona procesa el entorno de forma diferente, y en situaciones de neurodiversidad los estímulos ambientales pueden desencadenar respuestas de estrés intensas. Cuando esto ocurre durante una prueba diagnóstica, puede resultar complicado completar la exploración sin recurrir a sedación o repetir el estudio. 

Hoy existen alternativas pensadas para reducir ese impacto. En IRMA (Instituto de Resonancia Magnética Abierta), ubicado en el Hospital Vithas Pardo de Aravaca (Madrid), la resonancia abierta de alto campo permite realizar estudios precisos en un entorno más predecible y menos invasivo a nivel sensorial, reduciendo la sensación de confinamiento sin comprometer la calidad diagnóstica. 

 

Un entorno que reduce el impacto sensorial 

paciente con auriculares resonancia magnética abierta entorno adaptado seinsibilidad sensorialEl diseño del equipo influye directamente en la experiencia del paciente. A diferencia de los sistemas cerrados tradicionales, la resonancia abierta permite una visión panorámica de 270 grados, lo que facilita mantener una referencia visual constante del entorno y evita la sensación de aislamiento completo.

La ausencia de paredes laterales cercanas disminuye el estímulo de confinamiento que suele activar la respuesta de alerta del cerebro. Este tipo de sensación también puede aparecer en otras situaciones, como ocurre en la resonancia magnética en claustrofobia, donde el entorno influye de forma directa en la tolerancia a la prueba. Además, en IRMA el paciente puede estar acompañado por un familiar o cuidador durante la exploración, algo especialmente importante para quienes necesitan una figura de referencia para sentirse seguros.

El procedimiento también se explica previamente paso a paso. La anticipación y la previsibilidad son elementos clave para muchas personas con TEA o hipersensibilidad sensorial, ya que reducen la incertidumbre y facilitan que la experiencia resulte más manejable. Asimismo, se emplean auriculares de insonorización para reducir el ruido del equipo, uno de los estímulos que más incomodidad puede generar en estos pacientes. Este tipo de medidas también resulta especialmente útil en población infantil, como se explica en la resonancia magnética en niños, donde el entorno y la adaptación de la prueba son fundamentales para mejorar la experiencia.

Este enfoque está alineado con las recomendaciones de humanización del diagnóstico por imagen promovidas por la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), que subrayan la importancia de adaptar el entorno clínico a las necesidades individuales del paciente.

 

Colaboración antes que sedación 

En algunos casos, ante una elevada reactividad a los estímulos, puede plantearse la sedación como alternativa para completar la prueba. Sin embargo, cuando el entorno es más abierto y la persona se siente acompañada y segura, aumenta la probabilidad de realizar la exploración sin recurrir a medidas farmacológicas, siempre valorando cada situación de forma individual. 

Durante una resonancia magnética es necesario permanecer inmóvil durante aproximadamente 7 a 20 minutos. Un entorno menos estresante favorece esa estabilidad y permite obtener imágenes nítidas desde el primer intento, evitando repeticiones innecesarias. 

 

Precisión diagnóstica sin renunciar al bienestar 

Existe la duda de si una resonancia abierta puede ofrecer menor resolución que una máquina cerrada. En realidad, la apertura del diseño no implica menor potencia del imán. Los sistemas de alto campo permiten obtener imágenes detalladas y fiables para especialistas en neurología, traumatología u otras áreas médicas. 

En IRMA contamos con más de 10 años de experiencia en resonancia magnética abierta de alto campo, combinando alta resolución diagnóstica con un entorno diseñado para respetar la sensibilidad de cada persona y favorecer una experiencia más tranquila durante la exploración. 

 

Resultados en 72 horas 

Cuando se realiza una resonancia magnética en autismo, reducir la incertidumbre también forma parte del cuidado emocional. En IRMA, el informe médico está disponible en un plazo de 72 horas, facilitando que el especialista pueda valorar los resultados y decidir los siguientes pasos sin demoras innecesarias. 

La diversidad sensorial no debe ser una barrera para acceder a un diagnóstico de calidad. Hoy la tecnología permite adaptar el entorno médico a las necesidades de cada persona, ofreciendo una experiencia más humana, inclusiva y segura. 

 

Fuentes y rigor científico 

La información de este artículo se apoya en recomendaciones y publicaciones científicas sobre experiencia del paciente y accesibilidad en diagnóstico por imagen, entre ellas: 

Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM): recomendaciones de humanización en radiodiagnóstico. 

Disability and Health Journal: investigaciones sobre accesibilidad del equipamiento médico y experiencia del paciente con discapacidad en entornos clínicos. 

Journal of Autism and Developmental Disorders: estudios sobre hipersensibilidad sensorial y respuesta al entorno en personas con TEA.