Las resonancias magnéticas (RM) en niños o resonancias pediátricas se emplean para diagnosticar diferentes enfermedades en bebés y niños. En base a la exploración del pediatra, se pueden utilizar para analizar con claridad:
- El cerebro
- El tórax
- El abdomen
- La pelvis
- Las extremidades
La peculiaridad de las resonancias magnéticas en niños es que los menores son más vulnerables a la ansiedad y la claustrofobia dentro de las máquinas de RM.
Resonancia magnética en niños
Para favorecer su bienestar durante esta prueba no invasiva y potenciar la calidad de los resultados obtenidos podemos seguir los siguientes procedimientos:
Resonancia magnética abierta
La opción más recomendable es realizar la prueba en una máquina de resonancia magnética abierta. Estos dispositivos alejan de la mente de los niños la percepción de un túnel o un espacio cerrado y oscuro al que pueden tener miedo.
La posibilidad de observar el exterior calma su estado de nerviosismo, lo cual contribuye a que permanezcan lo más quietos posible durante la prueba.
Al mismo tiempo, los equipos de resonancia magnética abierta permiten la presencia de un acompañante junto al menor en todo momento. De esta forma, el padre o la madre puede tranquilizarle, fomentar su buen comportamiento e irle explicando los diferentes pasos, lo cual reduce el tiempo de exploración.
En el centro Imagen Resonancia Magnética Abierta (IRMA) contamos con equipos que permiten una visión libre de 270 grados alrededor de los niños para su comodidad y bienestar.
Estos equipos aplican un pulso de radiofrecuencia a un tejido sometido a un campo magnético. De forma paralela, una antena receptora recoge una señal muy débil de los tejidos y esa señal es transformada en una imagen.
RM en niños con anestesia
Dado que el movimiento afecta a la calidad de los resultados, en ocasiones los médicos pueden recomendar realizar la resonancia magnética con anestesia. La anestesia se puede administrar de forma inhalatoria o a través de una vía intravenosa y produce que el niño se quede más tranquilo y relajado, como adormilado.
La anestesia permite que el niño permanezca quieto para la realización de la exploración, tratándose de una anestesia que no implica intubación puesto que la respiración no se encuentra abolida
El lado negativo del uso de la anestesia es que exponemos a los niños a posibles riesgos asociados a este tipo de medicación. En los hospitales incluso se puede realizar el ingreso programado de los bebés para controlar los posibles efectos secundarios de su administración. Para evitarlo, se han desarrollado nuevas técnicas asistenciales.
Resonancia magnética con colchón de vacío
Esta técnica está indicada para las resonancias magnéticas en recién nacidos y bebés. Es la principal alternativa al uso de anestesia general y se basa en colocar al bebé en un colchón de vacío dentro de la máquina de RM.
El colchón de vacío es un sistema de inmovilización similar el que emplean los operarios de las ambulancias o helicópteros para impedir que los pacientes se muevan. De esta forma, el bebé estará inmovilizado y conseguimos unos resultados de calidad para el diagnóstico.
Con excepción de las posibles complicaciones de la anestesia, la resonancia magnética no presenta ningún riesgo para el paciente pediátrico ya que se trata de un procedimiento no invasivo que no requiere de exposición a ningún tipo de radiación.
La resonancia magnética cerebral en niños es una de las pruebas más comunes
Para descartar posibles patologías graves desde la edad infantil, muchos pediatras optan por la resonancia magnética cerebral. Con ella se pueden obtener imágenes de calidad del cráneo, la columna vertebral cervical, el cerebro y la médula espinal de los niños.
Con la resonancia magnética de cerebro se pueden detectar:
- Quistes, tumores o hemorragias
- La existencia de daño cerebral causado por una lesión
- Diagnosticar enfermedades autoinmunes
- Encontrar dolencias crónicas del sistema nervioso desde edades muy tempranas
Se trata de la prueba más indicada para buscar una explicación a dolores de cabeza persistentes, mareos, debilidad, vista borrosa e incluso convulsiones y sospechas de epilepsia en los menores de edad. Para este tipo de exploraciones que necesitan mucha resolución en las imágenes para realizar diagnósticos precisos es casi obligado realizarlas en equipo de alto campo.
Para otro tipo de patología habitual en la edad pediátrica, fundamentalmente la osteomuscular, donde la resonancia magnética es la prueba de elección, asegurar un ambiente más agradable en este tipo de pacientes ayuda a obtener estudios de mejor calidad.
Estos condicionantes se ven plenamente cumplidos en nuestro nuestro equipo de resonancia magnética, tratándose de una tecnología exclusiva que aúna la configuración abierta con el alto campo.
Cómo preparar a los niños para la resonancia magnética
Lo primero es trasladarles que se trata de una prueba indolora, en la que no van a sentir ningún tipo de estímulo molesto, y que estarán en todo momento supervisados por los técnicos y por los propios padres, más aún si se trata de una resonancia magnética abierta.
Después, la pauta más importante a seguir, es desprenderse de todos los objetos metálicos que se porten, desde accesorios hasta cierres metálicos de pantalones o cinturones. Esto se debe a que los objetos de metal pueden alterar el funcionamiento del equipo.
Por esta misma razón, los padres de niños con implantes deben informar de ello a los profesionales que asisten la prueba. Aún así, en centros como IRMA nuestros especialistas realizan un cuestionario previo a las familias para evitar posibles complicaciones y estar al tanto de la situación de cada menor y acompañante.
Las recomendaciones de comida y bebida dependerán de las indicaciones facilitadas por los pediatras, ya que en algunos casos es necesario realizar la resonancia magnética con contraste.
El material de contraste más comúnmente utilizado es el gadolinio, una sustancia muy segura que se elimina por la orina. Por ello, a los niños con problemas en los riñones será necesario realizarles un análisis de sangre previo para valorar su funcionalidad.
La comodidad del niño es lo más importante
En último término, lo más relevante para que la resonancia magnética a los niños sea un éxito y reducir el tiempo del procedimiento, es que se sientan cómodos y no tengan miedo ni ansiedad. Lo cual podemos conseguir, en el caso de los niños de más edad, con una comunicación clara y cercana con ellos, explicándoles de forma honesta en qué consiste el procedimiento y por qué es importante para su salud.
En conclusión, la resonancia magnética es una tecnología en muchos casos imprescindible para el diagnóstico y manejo de enfermedades de la edad pediátrica. La resonancia magnética es una prueba inocua, pero requiere de colaboración para que los estudios sean de suficiente calidad diagnóstica.
Esto puede ser problemático en niños puesto que la resonancia cerrada puede producir ansiedad aparte de que la configuración cerrada no permite la interacción entre padres e hijos. La configuración abierta de nuestro equipo unido al alto campo la convierte en el equipo más idóneo para este tipo de pacientes, lo cual en la mayor parte de los casos permite realizar exploraciones con la suficiente calidad que evitan recurrir a una anestesia.