Una de las preocupaciones más frecuentes antes de realizarse una resonancia magnética es el espacio. Muchas personas con complexión grande, hombros anchos, mayor volumen corporal u obesidad temen no sentirse cómodas o experimentar presión física dentro de los sistemas cerrados tradicionales al someterse a una resonancia magnética.
Esta inquietud es completamente comprensible. Los equipos convencionales suelen tener un diámetro interno limitado, lo que puede generar roces laterales o una sensación de agobio durante la exploración. Preguntas como “¿será el equipo lo suficientemente amplio?” o el temor a que la prueba no esté adaptada para personas con obesidad o sobrepeso son barreras reales que, durante años, han generado dudas antes de acudir a la prueba.
Hoy existen soluciones específicas como las que ofrece IRMA (Instituto de Resonancia Magnética Abierta), ubicado en el Hospital Vithas Pardo de Aravaca (Madrid), donde el diseño del equipo está pensado para reducir las limitaciones físicas de los cilindros estrechos. El objetivo es que el acceso a una prueba diagnóstica no dependa de la complexión corporal del paciente.
Retos físicos y emocionales en la resonancia convencional
Para una persona con mayor volumen corporal, el uso de un sistema cerrado puede implicar varias dificultades durante la exploración. El diámetro reducido puede generar presión en hombros o espalda, especialmente en personas con espalda ancha o gran envergadura corporal. Además, el contacto continuo con las paredes internas del equipo puede aumentar la sensación de confinamiento o incomodidad, una situación similar a la que experimentan algunas personas en la resonancia magnética en claustrofobia, donde el entorno cerrado puede generar ansiedad.
En algunos casos de obesidad severa, el espacio del equipo tradicional puede incluso dificultar la realización de la prueba con normalidad. Estas circunstancias no solo generan malestar físico, sino que también pueden provocar pequeños movimientos involuntarios durante la exploración, lo que disminuye la nitidez de la imagen y puede obligar a repetir secuencias. Este tipo de dificultades también puede aparecer en pacientes con limitaciones funcionales, como se explica en la resonancia magnética en movilidad reducida, donde el posicionamiento y el acceso al equipo son factores clave.
Si alguna vez te han comentado que el espacio del equipo podría ser un problema debido al peso o al volumen corporal, es importante saber que hoy existen alternativas diseñadas precisamente para evitar estas situaciones.
Un diseño abierto que reduce las barreras laterales
La resonancia magnética abierta de alto campo ofrece un espacio más amplio y una visión panorámica de 270 grados, lo que reduce la sensación de confinamiento característica de los sistemas cerrados tradicionales. Al eliminar las paredes laterales próximas, el paciente percibe un entorno más abierto y menos restrictivo durante la exploración.
Este enfoque está alineado con las recomendaciones de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), que subrayan la importancia del confort y del correcto posicionamiento del paciente como parte esencial de una atención segura y eficaz. Cuando el paciente se encuentra cómodo y sin presión física lateral, resulta más sencillo permanecer quieto durante los 7 a 20 minutos que suele durar la exploración, algo fundamental para obtener imágenes nítidas desde el primer intento y evitar repeticiones innecesarias de la prueba
Comodidad sin perder precisión
Existe el mito de que una resonancia abierta ofrece menor resolución que una máquina cerrada. Sin embargo, los sistemas de alto campo permiten obtener imágenes detalladas en un entorno más amplio, combinando comodidad para el paciente con la precisión diagnóstica que requieren los especialistas.
En IRMA contamos con más de 10 años de experiencia en resonancia magnética abierta de alto campo, utilizando esta tecnología para realizar estudios fiables sin que el peso o el volumen corporal supongan en muchos casos una limitación para la realización de la prueba. Además, el paciente puede estar acompañado por un familiar si lo necesita, lo que aporta una mayor sensación de tranquilidad durante la exploración.
Diversas publicaciones científicas, como las recogidas en Journal of Magnetic Resonance Imaging, han analizado cómo la ergonomía del equipo influye positivamente en la tolerancia y estabilidad del paciente durante la resonancia magnética.
Resultados en 72 horas
Reducir la preocupación también implica reducir la espera, por ello, el informe médico está disponible en un plazo de 72 horas, permitiendo que el especialista pueda valorar los resultados y decidir los siguientes pasos sin demoras innecesarias.
Tener mayor volumen corporal o convivir con obesidad no debería ser un obstáculo para acceder a un diagnóstico preciso. Hoy la tecnología permite adaptar el entorno médico a las necesidades de cada persona, ofreciendo una experiencia más cómoda, segura y accesible.
Fuentes y rigor científico
La información de este artículo se apoya en recomendaciones y publicaciones especializadas en diagnóstico por imagen, entre ellas:
Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM): estándares de confort y posicionamiento del paciente en radiodiagnóstico.
Journal of Magnetic Resonance Imaging: investigaciones sobre ergonomía del equipo y experiencia del paciente en resonancia magnética.
Clinical Radiology: estudios sobre resonancia magnética en pacientes con alto índice de masa corporal (IMC).